viernes, 30 de abril de 2010

LA REGLA DE ORO


CAPÍTULO VI


LA REGLA DE ORO

“Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también
haced vosotros con ellos”.
Este Gran Mandamiento fue dado como un directivo de conducta para que la
humanidad se percatara de la acción de la Ley universal de Causa y Efecto en sus
experiencias, relaciones y asuntos. Adhiriéndose a ella, el instinto de conservación es
exhortado de tal manera que la consideración del bienestar, la felicidad y el éxito de otras
personas es estimulada y los deseos naturales normales para el cumplimiento del individuo
son extendidos a la octava superior de cumplimiento para el yo y el “otro yo” - que
significa “toda la gente” -.
En la consideración del “yo y el otro yo”, vamos a redactar de nuevo, ligeramente,
el Mandamiento, como sigue: “Yo hago a los otros; así me hacen ellos a mí”: y combine
esta frase con el siguiente mándala simple: un círculo con diámetro horizontal; el símbolo
del signo de Aries en el punto que corresponde al Ascendente; El símbolo del signo de
Libra en el punto correspondiente a la séptima cúspide.
Coloque la punta de un lápiz en la cúspide de Aries mientras usted dice “Yo hago”;
mientras usted dice “a”, deje que el lápiz se mueva alrededor de la circunferencia de la
rueda pasando (lo que sería) las cúspides de la segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta
casas, llegando a la séptima cúspide mientras usted dice “otros”, déjelo permanecer ahí
mientras usted dice “así ellos me hacen”; déjelo moverse sobre el semicírculo superior - las
cúspides de la octava, novena, décima, undécima y duodécima casas - mientras usted dice
“a” y retorne al Ascendente cuando usted dice “mí”. Repita esta acción varias veces para
alertar su conciencia a una mayor realización del funcionamiento continuo rítmico de la
Ley de Causa y Efecto en la evolución humana; en suma, usted está produciendo una
película de la Regla de Oro.
El diámetro horizontal de la rueda horoscópica es una de las fases más importantes
de la simbología astrológica porque él es el “gran símbolo” de tales cosas como: la esencia
oculta del aspecto de oposición; la representación del ego y los otros egos; el cuadro de la
acción y la reacción, la fuerza y la fuerza opuesta; el matrimonio como la fusión de
cualidades y expresiones masculinas y femeninas en la relación amorosa; el matrimonio
como la atracción magnética entre el individuo y cualquiera o todos los patrones de relación
complementarios, ya sean individuales o colectivos; el reto del yo separativo por las fuerzas
vibratorias que tratan de disolver las cristalizaciones de la separatividad en la Vida y
Conciencia más grandes por medio de la unión, el cambio y la mezcla; el reflejo de la
imagen del individuo por medio de su reacción-sentimiento a aquellos que lo
complementan sin la regeneración o regeneradamente; es el cuadro astrológico de la Ley
física que comienza: toda fuerza causa automáticamente una fuerza igual y opuesta; esto,
en términos físicos, es el modo de la Vida de establecer equilibrios después del esfuerzo y
la tensión.
Como quiera que los planetas son los focos activos de los principios, y las
posiciones y aspectos planetarios pintan nuestra conciencia individual de lo principios,
entonces está demostrado claramente que todo foco planetario tiene su copia en el grado
zodiacal opuesto a su posición en el horóscopo natal. Déle cuidadosa atención a esto, le
ayudará a comprender mucho más claramente por qué algunas personas que pueden no
estar identificadas específicamente por los patrones de vuestra séptima casa aparezcan - en
sus reacciones-sentimiento - como los duplicados de usted; algo en los mapas de estas
personas puede estar opuesto a un punto de sus distribuciones planetarias. En otras
palabras, el planeta de la otra persona puede servir para reflejar el duplicado de algo en
vuestro propio mapa. La otra persona es entonces, en parte, una imagen de usted mismo, ya
sea para empujarlo más hacia abajo en sus congestiones - por reacciones de tentación,
fricción y enemistad - o, por la cualidad regeneradora de ella, para levantarlo a usted de sus
congestiones - por el amor y la idealidad -.
Como quiera que YO SOY y YO HAGO comprenden la “canción del yo
individualizado” según está ilustrado por el Ascendente del horóscopo abstracto, la Regla
de Oro se refiere específicamente al “ser y hacer” de la humanidad. Es el comienzo del
recorrido alrededor de la rueda por medio de patrones de experiencia y niveles de
desarrollo. La Regla dice, en efecto: la vida es para ser vivida; yo le demuestro a usted
cómo ella puede vivirse en términos de la neutralización de fricciones internas y el
establecimiento de armonías e integraciones en cada paso del camino. Veamos cómo puede
ser amplificado el mándala para ilustrar la Regla a través de la rueda.
Añada los otros diámetros, de ese modo representando las doce casas; añada los
símbolos apropiados a las cúspides de las casas (Aries a Piscis); celebre el “ritual” de la
recitación de la Regla - como hicimos con el diámetro de Aries-Libra - comenzando con
cada cúspide a su vez. Por ejemplo, cuando usted “comienza su película” con Tauro, usted
está impresionando su conciencia con el valor de la Regla como una base subyacente de
conducta en todas sus experiencias concernientes a la mayordomía material y el cambio
financiero y hacia todas las personas que están envueltas en su vida a través de estas
experiencias. Así es como con respecto a todas las demás casas y signos; la Regla dirige su
conducta en la relación con toda la gente que figura como “expresiones vibratorias” en sus
patrones de experiencia - pasados, presentes y futuros -.
Puesto que cada punto zodiacal en los primeros seis signos del horóscopo abstracto
es duplicado por el punto opuesto, se sugiere lo que sigue como un ejercido para
familiarizarse más corrientemente con el “patrón de oposición”; coloque la punta del lápiz
en la cúspide de la primera casa y trácela a lo largo del diámetro horizontal, diciendo:
“Aries es duplicado por Libra”; entonces voltee la rueda de modo que libra quede en el
Ascendente, trace el diámetro otra vez diciendo: “Libra es duplicado por Aries”. Continúe
este procedimiento con cada par de signos duplicados hasta que cada par se establezca en
su mente como “dos partes de la misma cosa” en vez de “dos cosas diferentes”.
Se ve que cada uno de los doce signos es un punto de arranque potencial para un
recorrido alrededor de la rueda. Las cúspides de las doce casas - cuando el horóscopo está
hecho - forman lo que aparenta ser seis diámetros; la acción cíclica de la “vida dentro de la
rueda” indica realmente doce diámetros representando la acción de polaridad del horóscopo
como un cuadro de la Ley de Causa y Efecto en acción a través de la evolución humana.
Estos diámetros no están completos en sí hasta que se hace el retorno, puesto que cada uno
es simplemente un atajo entre un punto zodiacal y su opuesto; los dos opuestos forman un
segmento estructural sobre el cual se construye el círculo completo. Así pues, de Aries a
Libra y de vuelta a Aries - por la vía del diámetro - es la representación del atajo del
recorrido alrededor de la rueda desde Aries a Libra y de vuelta a Aries por la circunferencia
del horóscopo. Ambos implican acción cíclica.
Debido a que nosotros ponemos a trabajar el conocimiento astrológico para
determinada iluminación específica o para un objetivo regenerador, debemos aprender el
modo de aplicar estas representaciones de los “puntos zodiacales y sus duplicados” al
horóscopo individual. En otras palabras, nosotros debemos tratar siempre de hacer prácticas
nuestras conclusiones filosóficas en la interpretación astrológica y en el vivir.
Debemos aprender a reconocer nuestros patrones de conciencia por la identificación
de nuestras reacciones a otras personas y sincronizar estas conclusiones con los cuadros de
nuestros horóscopos. Cuando esto es realizado - sí alguna vez - nosotros hemos puesto
nuestro conocimiento astrológico a un uso constructivo y práctico hacia la elevación de las
reacciones de envidia, odio, celos, temor y otras semejantes, de nuestras mentes y nuestros
corazones. No podemos amar a nuestros vecinos (la humanidad), mientras semejantes
cualidades permanezcan en nuestro “interior”. No amar (la luz dentro) a nuestro vecino
significa no cumplir. Vuestra luz es la luz de él también y las negras congestiones de
reacción degradante deben ser disipadas para que la luz en usted mismo y en él se convierta
en realidad viviente en su conciencia. Así pues, vamos a estudiar nuestros mapas natales
desde esta base de “duplicación” y llegar a una comprensión más clara del hecho que
nuestras reacciones a otros forman el barómetro vibratorio de nuestra conciencia;
abordaremos este estudio renovando nuestra apreciación que los planetas son expresiones
de principios; por lo tanto ellos son la “bondad de la Vida en acción”; es nuestro propósito
de la Vida aprender a vivir estos principios como desenvolvimiento de potencialidades
divinas.
La vida nos da muchas oportunidades para tratar con cada patrón planetario y estas
oportunidades se nos presentan a través de nuestros contactos con otras personas cuyas
disposiciones planetarias sincronizan con las nuestras de diferentes maneras. Nos concierne
ahora los “problemas” y por lo tanto trataremos sobre la “duplicación” de los aspectos de
oposición.
Hasta tanto usted reconozca que su Luz es la misma Luz de la Humanidad, usted
tenderá a “clasificar” la otra gente en tres formas principales:

1) La mala, aquella que estimula sus faltas de regeneración;

2) La mala-buena, aquella que estimula sus faltas de regeneración y sus
regeneraciones;

3) La buena, aquella que usted ama porque sólo estimula lo mejor de usted en la
conciencia.

La “envoltura” no importa - la relación, el sexo, la edad - nosotros estamos
considerando ahora el “otro individuo” sólo como un mecanismo vibratorio, expresándose
en la encarnación humana, como un factor en vuestra experiencia vibratoria.
Reconozca que cada aspecto de oposición entre planetas en su mapa forma un
patrón de polaridad activo; hasta tanto hayan sido armonizados esos elementos en la
conciencia por la regeneración de cada factor, prevalecerá una condición de lucha crítica
interna. Cualquier persona que entra a vuestra vida de modo significativo y cuyo regente -
el planeta rigiendo el signo Ascendente - está en conjunción con uno de vuestros planetas
opuestos, está identificada personalmente por esa vibración planetaria en vuestra conciencia
y se ajusta a vuestra vida en una de las tres clasificaciones mencionadas antes. Cualquier
persona que tiene cualquier otro planeta, pero el regente de su mapa en conjunción con uno
de los planetas opuestos de usted, puede ser denominada como una identificación o
variación secundaria de esa vibración. Sin consideración de cómo es identificada la otra
persona, el estar en la vida de usted es para darle a usted una oportunidad de redimir vuestra
expresión de los dos planetas opuestos; el estímulo de uno, estimula automáticamente al
otro. Si el planeta de la otra persona no está regenerado en su cualidad, la lección es clara:
usted debe usar el principio espiritual representado por ese planeta para armonizar y
cumplir la relación con, éxito. Si este planeta es “malo-bueno” en cualidad entonces usted
debe expresar lo mejor de sus dos planetas en otras palabras, usted debe fundir los mejores
elementos de ambos planetas para establecer mayor armonía con todas las condiciones
planetarias de la persona representada por ese planeta particular. Si el planeta de la otra
persona está regenerado completamente, entonces ella es un “medio” de hacerlo a usted
consciente de lo mejor del planeta particular en el patrón de usted con el cual ella está
identificada y ella lo ayuda a usted a expresar lo mejor del otro planeta de vuestra
oposición. Si el planeta de ella está regenerado, ella es su “amigo” porque la cualidad de
ella lo estimula a usted a expresar vuestra Luz; de lo contrario, ella es vuestro “tentador”.
Por lo tanto, puesto que el aspecto de oposición parece incitar a pelear a un planeta
contra el otro, la solución no es “trabajar con un planeta a expensas del otro”; se encuentra
en trasladar o transportar la cualidad de la expresión planetaria a una octava más alta,
redimiendo de ese modo, la debilidad implicada por la congestión y la fricción de la
ignorancia, hacia una expresión de Luz más amplia. Esto puede hacerse por diferentes
acercamientos:

1) Usando la cualidad regenerada de un tercer planeta que forme aspectos favorables
- por trino y sextil - con los planetas opuestos;

2) Usando la cualidad regenerada de los planetas que “dispositan” - que rigen los
signos de su localización - a los dos planetas opuestos;

3) Traslación directa - por la aplicación de la Regla de Oro - de la cualidad de los
dos planetas opuestos. Ésta es una disciplina filosófica directa, ya que la cualidad de los
planetas es proyectada dinámicamente de su “centro de Luz”.

En la ilustración anterior, el planeta aliviante que auxilia la oposición puede estar
congestionado por aspecto de cuadratura con un cuarto planeta. Si tal es el caso preste
cuidadosa atención al punto zodiacal qué está opuesto al planeta aliviador. Cualquier
persona en su vida, cuyo regente esté dentro de orbe con ese punto representará, a través de
sus cualidades regeneradoras, un símbolo vivo del “Yo superior” del planeta mitigante.
Estudie esa persona cuidadosamente. ¿Por qué ama usted a esa persona? ¿Cómo lo
“levanta” ella a usted? ¿Por qué se siente usted que la necesita? La contestación está
demostrada claramente por medio de la astrología y puede percibirse en las relaciones
personales; lo mejor de esa persona es el yo superior del planeta que hace posible la
regeneración de vuestros dos planetas opuestos. Esa persona es identificada personalmente
como una de vuestras “señaladoras de Luz” en esta encarnación. No desperdicie un
momento de su tiempo en envidiar a esa persona; trate de emular lo bueno en ella todo lo
que sea posible. Haciéndolo así, usted estará aprendiendo de su propio yo superior. Cultive
asiduamente toda cualidad en su propia naturaleza que inspire a esa persona con
sentimientos de amor y de respeto para con usted; de esa manera su Luz y la Luz vuestra se
mezclan en un “matrimonio de plano interno” y la Luz fundida de ambos añade a la
expresión de Luz de la humanidad.
La persona cuyo planeta primario (regente del mapa) o secundario está en
cuadratura con vuestros planetas opuestos es también vuestro maestro, pero desde un
“nivel” diferente. Si la cualidad planetaria de ella es negativa su efecto en usted es encender
o friccionar la cualidad negativa de vuestros planetas opuestos. Tal persona la da a usted un
examen rígido de su habilidad para regenerar su oposición; sus negativas tienden a
“tomarse las manos con los planetas opuestos de usted y a empujarlos en la propia
dirección hacia abajo de esta persona”; puesto que los planetas de esta persona pueden
formar cuadratura con la oposición vuestra desde dos puntos - los signos que forman
cuadratura con su posición - ¿no es factible que los planetas en vuestro propio mapa
rigiendo a los signos que forman la cuadratura sean el poder vibratorio por el cual usted
pueda libertarse del “efecto” del degradante resultado de esta persona sobre usted? En otras
palabras, usando expresiones regeneradas, de estos dos planetas en su propio mapa, usted se
libera de los .patrones de ella y usted establece su propio duplicado redimido. Ella ya no
aparecerá más como su enemigo porque usted ha elevado a una octava más alta de
expresión la cualidad vibratoria que usted tiene en común con ella y al hacerlo así, usted
hace de usted mismo - si el patrón de relación es cerrado - una “Luz” para la regeneración
del planeta de ella. Usted establece “elevación” para usted mismo, pero también extiende la
elevación a su vecino y el proceso regenerador se ve que forma un “círculo completo” - la
incluye a ella - no se detiene simplemente en vuestra propia regeneración. La persona cuyo
regente o planeta descongestionado forma cuadratura con vuestra oposición tiene el efecto
de “frenos” sobre usted; la cualidad vibratoria de ella sirve para tratar de protegerlo a usted
de continuar en su camino de fricción o hacia abajo. Ella, consciente o inconscientemente,
sirve para demostrarle a usted el error de sus modos de obrar. Puesto que usted es dos
personas, ese planeta en su propio mapa expresado regeneradamente es la manera en que
vuestra Luz se une a su Luz. En otras palabras, su vibración planetaria sin aflicción lo alerta
a usted a aquello que en su propia naturaleza duplica regeneradoramente su oposición.
Póngase receptivo, en la conciencia, al bien en esa persona; ella es su amigo, su maestro, su
guía, el señalador de su camino; ella no es - como usted podría inclinarse a creer
subconscientemente - su enemigo ni su antagonista. Dése las manos con esta persona en
buena voluntad de aprender de ella y el poder de ella se verá como un medio de elevar
vuestros planetas de oposición a una octava más alta de expresión.
Otra forma de “duplicación” se observa cuando usted se pone en contacto con una
persona que tiene dos planetas en aspecto de trino y los cuales usted tiene en cuadratura o
en oposición. Esto puede llamarse “copia de cualidad de aspecto”; ella lo copia a usted en
representar un cumplimiento regenerado de algo en la conciencia de usted que necesita
regenerarse. Ella, entonces, anuncia el cumplimiento que usted ha de llevar a cabo, tarde o
temprano. Particularmente si uno de los planetas en trino, en ella, está en oposición a uno
de los vuestros de cuadratura, ella representará la personificación de vuestro propio Yo
Superior; ella, entonces, por cualidad de aspectos y patrón de polaridad lo duplica a usted
en un nivel más alto de expresión. Si ella tiene algún planeta trino, en oposición a un
planeta que tiene cuadratura en vuestro mapa, ese planeta, en su cualidad regenerada, es
copia de vuestro aspecto. Póngale atención a ese planeta en su propio mapa y proporcione,
del interior de su propio mapa y de su propia conciencia, la redención y regeneración de su
aspecto de cuadratura.
Meditemos más y más sobre el gran principio de polaridad, no desde el punto de
vista de nosotros mismos “versus” todos los demás, sino que todos somos reflejos de unos a
otros. Lo peor y lo mejor de cada uno es duplicado por lo mejor y lo peor de los otros; el
reconocimiento establecido, en la conciencia de nuestra participación conjunta en la Luz
Blanca única es la meta de todos.

***

del libro " Estudios de Astrología V ", de Elman Bacher

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